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Jueves, 08 Diciembre 2016 18:13

Los múltiples abusos a Reina Maraz, una mujer quechua boliviana injustamente condenada a cadena perpetua en Argentina

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Por Sian Cowman, traducido al español por Leny Olivera Rojas

Reina Maraz Bejarano fue la última persona en la sala del tribunal que llegó a entender que acababa de ser condenada a cadena perpetua por el presunto asesinato de su marido.

Reina Maraz es de una comunidad indígena en Bolivia. Al igual que muchas mujeres de comunidades rurales en Bolivia, fue criada hablando el idioma materno, no español. El día que fue condenada por la justicia Argentina, la intérprete de Maraz le estaba traduciendo del español al quechua las palabras de las jueces.

Casada a los 17 años de edad, convirtiéndose en madre al poco tiempo, y sujeta a un matrimonio violento, Maraz tenía 22 años cuando fue detenida por el asesinato de su marido. Ella tenía 26 años cuando su futuro fue determinado por tres jueces argentinas en noviembre de 2014. Para cuando eso sucedió ella ya había estado presa durante cuatro años. Debido a que casi no podía entender el español, pasó aproximadamente un año en la cárcel sin entender que ella estaba encerrada por ser responsable de la muerte de su marido Limber Santos.

El caso de Reina Maraz es un caso emblemático de las formas en que la cultura dominante y el sistema judicial tratan a las mujeres, especialmente a las mujeres indígenas. Para Maraz, esto significa ser una sobreviviente de la violencia física y psicológica. Luego vino la doble injusticia al ser revictimizada por parte del Estado argentino. Ahora ella es una víctima de unsistema judicial injusto.

 

Un largo camino de Migración y Violencia

Pero para contar la historia de cómo Reina Maraz fue condenada a pasar su vida en una cárcel Argentina, tenemos que retroceder al 2009, año en que Maraz llegó a Argentina con su marido Limber Santos y sus dos hijos pequeños[1].

Hay más inmigrantes bolivianos indocumentados en Argentina que la población de cualquiera de las principales ciudades de Bolivia. Muchos emigran de las zonas rurales como la comunidad de Santos en Chuquisaca, Bolivia, y a menudo familias enteras se mudan. En el caso de Maraz no tenía elección: su marido la amenazaba con quitarle a sus hijos si ella no lo acompañara a la Argentina.

Reina Maraz declaró en el juicio que su marido solía golpearla estando borracho cuando vivían juntos en Bolivia. Una vez que estuvieron en la Argentina, los abusos continuaron. La familia de él fue cómplice de la violencia física; y se quedaron con los documentos de Maraz.

Después de algunos meses en Argentina, la familia Santos-Maraz finalmente se estableció en cuartos pequeños en un horno de ladrillos en donde trabajaban en la ciudad de Florencia Varela, en el gran Buenos Aires. En una entrevista del 2013, llevada a cabo en la cárcel Maraz recordó que sus hijos nunca fueron a la escuela porque su marido no quería. Ella estaba infeliz y nunca hubo suficiente dinero para comer, pero sí había para comprar la cerveza de Limber.

Santos solía salir en las noches en el barrio porteño de Liniers con un hombre que trabajaba y vivía en el horno de ladrillos también, Tito Ortiz Vilca. Vilca desempeñó un papel importante en lo que sucedió después.

La violencia sexual, y ‘aquella noche’

Maraz dijo en la corte que una noche, poco antes del asesinato de su marido, Limber Santos y Tito Vilca fueron a beber. Vilca regresó a la fábrica alrededor de las 5 de la mañana y entró a la habitación de Maraz, donde ella estaba durmiendo con los niños. Él la despertó y le dijo de la manera más horrible:“tu marido me debe una deuda, y te ofreció a mí.” Entonces él la violó delante de sus hijos.

La juez principal, Marcela Alejandra Vissio, describió el incidente como improbable en su veredicto porque Maraz no lo denunció en la policía. Pero no denunciar una violación a la policía no es inusual para las mujeres, quienes se enfrentan a obstáculos significativos en el sistema legal como revivir el trauma y ser revictimizadas. Los datos sobre violaciones no reportadas son difíciles de encontrar en Argentina, como en muchos países, pero es muy probable que hayan muchas más violaciones que las que se reportan. Además de las barreras habituales más frecuentes, Reina Maraz tiene la barrera adicional de no comprender o hablar bien el español.

Una de las secuelas de la violación de Maraz fue una paliza brutal a manos de su marido. También provocó un conflicto violento entre Vilca y Santos.

 La mañana del 14 de noviembre de 2010, día en que murió su marido, Maraz se levantó a las 4 am para ayudarle a prepararse para un viaje para visitar a su hermana y pagarle una deuda. Maraz explicó ante el tribunal que Tito Vilca estuvo despierto también esa mañana, borracho. Limber Santos y él comenzaron a discutir por la ventana de la habitación, y luego Santos se fue. En ese momento, Maraz oyó el sonido de un candado para encerrarla junto a los niños en la habitación.

La persona que retiró el candado y entró en la habitación poco después no era el marido de Maraz, fue Tito Vilca. Ella le preguntó dónde estaba su marido y Vilca le dijo que Limber Santos se había ido a casa de su hermana. Luego, la violó de nuevo y nuevamente en presencia de sus dos hijos.

Las consecuencias de la muerte Limber Santos

En ese momento Reina Maraz no tenía idea de que su marido estaba muerto. Cuando no había señales de él, ella se fue con sus hijos a la casa de su suegro. Ella testificó que ella tenía miedo de quedarse en la fábrica de ladrillos, debido a la presencia de Tito Vilca. Y ella fue a la policía e informó que su marido había desaparecido - estaba preocupada de que podía haber sido asaltado cuando no se presentó ante su hermana.

El cuerpo de Limber Santos se encontró entonces en un basural en los terrenos de la fábrica de ladrillos. Reina Maraz y Tito Vilca fueron detenidos y encarcelados como responsables. En la cárcel, Maraz descubrió que estaba embarazada. Su pequeña nació en la Unidad Penitenciaria No.33 de Los Hornos de Buenos Aires.

Tomó casi un año hasta que Maraz fue informada de los cargos en su contra en su propio idioma. La organización argentina de defensa de los derechos humanos La Comisión Provincial por la Memoria llevó a cabo una de sus inspecciones regulares a la prisión de Los Hornos y se dio cuenta de que Maraz era incapaz de comunicarse bien en español. Trajeron un hablante quechua a visitarla.

La batalla por un intérprete

Cuando Maraz enfrentó juicio en octubre de 2014, tenía a su lado a Frida Rojas, una intérprete de habla quechua. El acceso a este derecho básico para Maraz tardó más de dos años en reclamos y trámites legales, dirigidos por la Comisión por la Memoria.

La batalla incluía un viaje a la Corte Suprema de Argentina, quien ordenó al tribunal criminal que proporcionara un intérprete a Maraz. A pesar de ello, el Estado argentino puso muchos obstáculos administrativos a la Comisión para conseguir para Maraz el intérprete a la cual tenía derecho.

La Dr. Mariana Katz es la encargada del área dePueblos Originarios y Migrantes de la Comisión por la Memoria. Katz es abogada, y era observadora en el juicio de Maraz. En una reciente entrevista, Katz dijo, “En todos ​estos retrasos y trámites, la persona quien sufre es la Reina.”

Ella continuó, “Para la Comisión, esa causa es nula, porque desde el primer momento [la detención de Reina] a ella le tenían que haberle puesto un intérprete.”

Discriminación lingüística en la Corte

En otra violación de derechos, la hermana de Maraz fue negada por las jueces a declarar en su lengua materna, a pesar de que la intérprete quechua estuvo presente ese día en el tribunal.

“Cuando le hicieron las preguntas era obvio que ella no entendía el castellano, porque ella contestaba otra pregunta que lo que se le preguntaba,” dijo Katz. “Además, las jueces se enojaban.”

Para condenar a Reina Maraz, las jueces se basaron en el testimonio de su hijo de cinco años que no podía hablar fluidamente el español. ​“Cuando llevan el niño a declarar, ​le tienen que hacer las preguntas varias veces, porque el niño también tiene dificultad para hablar en castellano”, explicó Katz.

El hijo mayor de Reina Maraz testificó en una cámara Gesell, un sistema de espejo unidireccional utilizado por la policía. Tres psicólogas expertas traídas a declarar por el abogado defensor de Maraz desacreditaron el testimonio en la cámara Gesell, cada una independientemente de las otras. Dijeron que se llevó a cabo como un interrogatorio por medio de preguntas dirigidas y no como debería ser- una prueba psicológica, donde se le da al niño tiempo para expresarse a través del juego. A pesar de todo esto, las jueces no tuvieron en cuenta el testimonio de las tres psicólogas.

Las jueces tampoco tuvieron en cuenta las sutilezas del lenguaje que podría haber dado lugar a diferentes interpretaciones del testimonio del niño. También es cuestionable si se debería permitir el testimonio de un niño de cinco años que fue objeto de experiencias traumáticas.

Más evidencia rechazada por las jueces

Otra evidencia importante fue rechazada por las jueces. Tito Vilca también fue detenido por el asesinato de Santos. Mientras estaba en la cárcel, el vicecónsul de Bolivia en Argentina, Jorge Herbas Valentín Rodríguez, lo visitó. Vilca comenzó a contar la historia de lo que había sucedido la noche de la muerte de Limber Santos, pero el vicecónsul lo detuvo y le dijo que lo guardara para corte. Tito Vilca murió en la cárcel antes de que tuviera la oportunidad de contar su historia en los tribunales.

Herbas Rodríguez declaró en el juicio de Reina Maraz. Estaba claro que era muy probable que Vilca hubiera hecho una confesión completa si hubiera vivido. Pero las jueces desestimaron la palabra del diplomático como "testimonio indirecto".

El 11 de noviembre de 2014, las tres jueces declararon unánimemente que Reina Maraz era culpable de homicidio doblemente agravado. Los factores agravantes fueron premeditación y motivo de robo. Las jueces pensaron que Maraz y Tito Vilca eran amantes, y planearon asesinar a Limber Santos por el dinero que llevaba, que era apenas $ 70US.

Por este supuesto delito, condenaron Reina Maraz a una vida entera en la cárcel.

“A Reina le dieron la misma condena que ​a los genocidas,” dijo Katz.

Las reacciones a la Sentencia

La injusticia del sistema judicial Argentino no pasó desapercibida. Activistas feministas de varias organizaciones protestaron fuera de la corte (y han continuado protestando). Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel y Presidente de la Comisión por la Memoria, escribió un artículo titulado Los 3 pecados capitales: mujer, indígena y pobre.

La defensa de Maraz apeló al Tribunal de Casación de Argentina (un tipo de tribunal de apelación que examina la interpretación de la ley). La Comisión, junto con las organizaciones feministas y de derechos humanos han presentado un informe a los jueces (un Amicus Curiae). Se hizo hincapié en que Maraz no tuvo un juicio justo. Dijeron que las jueces no tuvieron en cuenta las vulnerabilidades de Reina Maraz como una mujer indígena migrante que no habla español.

La demanda se refiere a la libertad de Reina Maraz. De no ser así, los defensores están pidiendo que su condena sea transmutada a la sentencia más indulgente por homicidio en Argentina, ocho años de prisión, de los cuales ya habría cumplido seis. Aun no hay fecha fijada para la audiencia de la apelación.

La Comisión cree firmemente que Maraz es inocente. “Nosotros [La Comisión] creemos en la inocencia de Reina. Porque una persona durante más de 6 años, cuando se le pregunta del hecho concreto, siempre cuenta la misma historia sin ninguna fisura,” dijo Katz.“Si fuera una cosa inventada, durante tantos años no puedes repetir la misma historia sin tener un mínimo de error.”

Un caso emblemático de la discriminación indígena

La juez principal Vissio declaró en repetidas ocasiones en su veredicto que Maraz, su hermana Norma Bejarano, y el hijo mayor de Maraz hablaban todos fluidamente español. El tribunal trató la necesidad de interpretación de la lengua española como sólo una táctica de defensa. Los resultados de esta actitud fueron una violación a sus derechos; la hermana de Maraz y el hijo de Maraz nunca llegaron a declarar en quechua.

De acuerdo a la ley Argentina, esto era ilegal. Y los juzgados del país aún no cuentan con intérpretes para más idiomas aparte del inglés, francés y portugués – claramente todas lenguas coloniales.

Es un síntoma de una norma social profunda. “Nosotros tenemos un problema en Argentina, que es que conceptualmente ​se cree, a pesar de toda las luchas que han dado los indígenas en este país, que hay muy poquitos indígenas,” dijo Katz. “Hay una concepción cultural de que ya no existen.”

Las acciones y el veredicto de las jueces parten de esa actitud: los migrantes y los pueblos indígenas deben hablar la lengua del país anfitrión o del colonizador; si no lo hacen, es su propia culpa. Es profundamente injusto y deliberado: son acciones que hacen que los pueblos indígenas sean invisibles.

Reina Maraz, sobreviviente

Reina Maraz ya era una sobreviviente de una violencia terrible; violencia física y psicológica cometida por su marido y su familia, y la violencia sexual a manos de Tito Vilca.

Ahora ella está sobreviviendo en medio de más violencia a manos del Estado Argentino. Maraz está actualmente bajo arresto domiciliario, y está sufriendo problemas de salud. Arresto domiciliario en lugar de la cárcel era un pequeño consuelo alcanzado por las activistas, principalmente para que ella pueda cuidar de su pequeña hija. Sus otros dos hijos están en Bolivia con sus padres. Ella no los ha visto en varios años; otro tipo de castigo.

La esperanza ahora es que los jueces que conocen la apelación de Reina Maraz estén sujetos a suficiente presión para retirar los cargos contra ella.

El estado Argentino no sólo ignoróla condición comprobada de Maraz como migrante de habla quechua así impidiéndole el acceso a un juicio justo; también utilizó sus vulnerabilidades como un arma para condenarla. Estas son acciones profundamente misóginas y racistas. Reina Maraz ya ha sido injustamente encarcelada durante seis años. Liberarla ahora sería conseguir un mínimo de justicia.

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Todas las referencias provienen de la entrevista original de la autora con la Dr. Mariana Katz; la documentación desde La Comisión Provincial por la Memoria de la situación y el juicio de Reina Maraz; y el veredicto del juicio de Reina Maraz.

Este artículo fue publicado primero en inglés en Inter Continental Cry, y en español en la revista Pikara.


[1]Los nombres de los hijos de Reina Maraz no se revelan a su solicitud de ella.

Visto 174 veces Modificado por última vez en Jueves, 08 Diciembre 2016 18:25
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