Acompañando las estrategias propias de manejo, control del territorio y los recursos naturales

Seguridad y Soberanía Alimentaria

Las políticas públicas de Bolivia se alinean con la revolución verde, con el uso de productos químicos y transgénicos, pero no garantizan un aumento de la producción sino más bien generan desgaste de las tierras, contaminación de suelo y agua y pérdidas de recursos.


Instituciones y organizaciones de productores, comunidades originarias campesinas y otras organizaciones que trabajan en la línea de la producción agroecológica, preocupados por el avance de los sistemas convencionales en el país por el uso de agrotóxicos y transgénicos, han visto necesario fortalecer la posición de defensa de la producción natural, ecológica, agroecológica, orgánica para la obtención de alimentos sanos y la no dependencia hacia los agronegocios.

Hay que hacer conocer que este modelo convencional en el mundo está en crisis. Ya se manifestaron diferentes organizaciones internacionales como la ONU, que en su relatoría de derechos de alimentación indica la necesidad de eliminar los pesticidas por los daños que ocasiona a la salud de la población, o el Parlamento Europeo, que impulsa la reducción del uso de agrotóxicos e incentiva a los agricultores a adoptar prácticas agroecológicas, así en muchos países se reposiciona la producción en base a insumos naturales o ecológicos y semillas nativas o criollas.

Sin embargo, en Bolivia, a través de políticas públicas y proyectos productivos en función de los agronegocios, se continúa por la vía de la revolución verde con el uso de productos químicos y estos últimos años con transgénicos.

En las últimas décadas podemos ver cambios profundos en nuestro modelo de producción. Así, desde el año 1999 se utilizaba 12 kg de agroquímicos por hectárea, actualmente se usa 36 Kg de agroquímicos por hectárea, 200% más de químicos incorporados en la producción,mientras que los rendimientos aumentaron en un 23 %, existiendo un remanente considerable de químicos que contaminan el medio ambiente, las aguas, los suelos convirtiéndose en un riesgo inminente para la salud de la población y pérdidas considerables de recursos económicos.

El uso de semillas transgénicas que vienen con paquetes tecnológicos como el glifosato, prohibido en muchos países por sus efectos en la salud como el cáncer, aún se usa en la producción de soya en nuestro país. 

La normativa de semillas deja las puertas abiertas para que los agronegocios como transnacionales patenten nuestras semillas nativas protegidos por leyes con artículos anticonstitucionales que permiten la privatización de nuestros recursos naturales como es la semilla.

En ese sentido, dichas organizaciones acordaron organizar el “Encuentro Internacional de semillas y agroecología” los días martes 17 y miércoles 18 de octubre de 2017 en los ambientes de la Facultad de Economía de la Universidad Mayor de San Simón, en el que se debatirán los impactos económicos y en la salud la introducción de transgénicos y agrotóxicos en la producción de alimentos.

Por otro lado, se socializará la propuesta política del Registro Comunitario de Semillas que emprenden las organizaciones productoras como acción de resistencia contra la privatización de los recursos genéticos.

El primer día está destinado a exposiciones, se tendrá participación de expositores de otros países especialistas en diferentes temáticas:

  • Dr. Alejandro Espinosa Calderón, Coordinador del Programa Transgénicos y Marco Jurídico, repercusiones de Acta UPOV 91, apropiación de variedades nativas y mejoradas en México. Agricultura y Alimentación - Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, México. 
  • German Velez, Corporación Grupo Semillas – Colombia. Los peligros del maíz GM en América Latina.
  • Sergio Schlesinger, Brasil. Impactos socioambientales de las actividades agropecuarias en Brasil. 
  • Pablo Galeano, Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas de Uruguay. Cultivos transgénicos: promesas y certezas.

Y entre los expositores Nacionales estarán:

  • Roger Carvajal, SELADIS – Bolivia. Impactos de los agroquímicos en la Salud 
  • Miguel Crespo, PROBIOMA. Presentación contexto global y nacional: agricultura y transgénicos.
  • Vladimir Rojas, CENDA – Bolivia. Experiencias de Registro comunitario de semillas en Bolivia.

Además el 18 se realizará la Feria de la agrobiodiversidad y semillas donde organizaciones de productores pondrán a la venta productos agroecológicos, semillas nativas y otros productos sanos en coordinación con la Ecoferia que cada miércoles se realiza en el parque la Torre frente al colegio Loyola.

Los días martes 17, miércoles 18 de octubre de 2017 en la ciudad de Cochabamba, se llevará adelante el “Encuentro Internacional de semillas y agroecología”, en el que se debatirá los impactos económicos y en la salud la introducción de transgénicos y agrotóxicos en la producción de alimentos. Por otro lado, se socializará la propuesta política del Registro Comunitario de Semillas como acción de resistencia contra la privatización de los recursos genéticos.


En el encuentro tenemos el agrado de contar con especialistas en el tema:

• Presentación contexto global y nacional: agricultura y transgénicos, por Miguel Crespo, PROBIOMA.

• Transgénicos y Marco Jurídico, repercusiones de Acta UPOV 91, apropiación de variedades nativas y mejoradas en México y otros países, por el Dr. Alejandro Espinosa Calderón, Coordinador del Programa Agricultura y Alimentación - Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, México.

• El Registro Comunitario de Semillas en Bolivia, por Vladimir Rojas, CENDA – Bolivia.

• Los peligros del maíz GM en América Latina, por German Velez, Corporación Grupo Semillas – Colombia.

• Impactos socioambientales de las actividades agropecuarias en Brasil, por Sergio Schlesinger, Brasil.

• Cultivos transgénicos: promesas y certezas, por Pablo Galeano, Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas de Uruguay.

• Impactos de los agroquímicos en la Salud y el medio ambiente, por Roger Carvajal, SELADIS – Bolivia.

El evento se desarrollará en la Universidad Mayor de San Simón - Campus Universitario – Auditorio Yupana Wasi, en la parte superior de la Biblioteca de la Facultad de Ciencias Económicas, Final Calle Calama, Cochabamba.          

El día miércoles 18 de octubre se desarrollará la “Feria de la Semillas y la Agrobiodiversidad”, en el espacio del Parque La Torre, ciudad de Cochabamba, desde las 9 de la mañana.

Programa

Martes 17 de octubre

HORA ACTIVIDAD RESPONSABLE
9:00 Palabras de Bienvenida Director del IESE - UMSS
9:10 Inauguración CENDA
9:20 Presentación contexto global y nacional: agricultura y transgénicos

Miguel Crespo, PROBIOMA

10:00 Transgénicos y Marco Jurídico, repercusiones de Acta UPOV 91, apropiación de variedades nativas y mejoradas  en México y otros países Dr. Alejandro Espinosa Calderón, Coordinador del Programa Agricultura y Alimentación - Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, México.
10:30 Refrigerio  
11:00 Registro comunitario de semillas en Bolivia (video) Vladimir Rojas, CENDA - Bolivia
11:30 Los peligros del maíz GM en América Latina German Velez, Corporación Grupo Semillas - Colombia
12:00 Preguntas y Debate mañana Modera: CEDIB
13:00 Almuerzo  
14:30 Impactos socioambientales de las actividades agropecuarias en Brasil. Sergio  Schlesinger, Brasil
15:15 Cultivos transgénicos: promesas y certezas. Pablo Galeano, Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas de Uruguay
16:00 Refrigerio  
16:30 Impactos de los agroquímicos en la Salud Roger Carvajal, SELADIS - Bolivia
17:00 Preguntas y Debate Modera: Miguel Crespo - PROBIOMA
18:00

Organización de mesas de trabajo:

-          Políticas agropecuarias.

-          Resistencia e incidencia para el manejo de semillas.

-          Sistemas agroecológicos.

-          Resistencia a los transgénicos.

Modera:  Sergio Vázquez CENDA
19:00 Descanso  

Miércoles 18 de octubre

HORA ACTIVIDAD RESPONSABLE
9:00

Feria de la agrobiodiversidad y semillas

Parque la Torre (Cochabamba)

TODAS LAS ORGANIZACIONES INVITADAS PUEDEN TRAER: PRODUCCION AGROECOLOGICA, SEMILLAS, PRODUCCION INTELECTUAL, PODRAN EXPONER, VENDER, INTERCAMBIAR, ETC
14:00 Continuación de las mesas de trabajo Modera: Sergio Vásquez CENDA
16:30 Plenaria Modera: Sergio Vásquez CENDA
17:30 Conclusiones Modera: Sergio Vásquez CENDA
18:00 Cierre  

Organizan: CENDA, PROBIOMA, CEDIB, IBIF, JARAÑA, ANAPA, RAUC, IESE-UMSS

Plano de ubicación del Auditorio: Yupana Wasi

Mapa encuentro

Informes: CENDA, teléfono 4243412

Actualizado: JR

Calle OQUENDO

FOTO: CENDA     Y acá viene la ironía, hace algunas semanas, el gobierno inauguró la Planta Petroquímica de Amoniaco y Urea de Bulo Bulo, en Cochabamba, a cargo del Ministerio de Hidrocarburos, como una forma de consolidar la industrialización de los recursos naturales, en este caso el gas, con un costo de $us 953 millones. Dicha planta producirá por día 1.200 toneladas métricas de amoniaco y 2.100 toneladas métricas de urea granulada.


Escrito por Coraly Salazar Carrasco (*)

Publicado: 03 Octubre 2017

 

El Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, en un esfuerzo conjunto con la Asociación de Productores Ecológicos de Bolivia (AOPEB) vienen trabajando en una propuesta para modificar la Ley 3525 de Regulación y Promoción de la Producción Agropecuaria y Forestal No Maderable Ecológica que fuera promulgada el 21 de noviembre de 2006. El objetivo de esta nueva propuesta se mantiene en declarar de interés, necesidad y prioridad nacional la promoción, el fortalecimiento sostenible y regulación de la Producción Agropecuaria y Forestal no Maderable Ecológica en Bolivia, pero plantea una reestructuración interna del Consejo Nacional de Producción Ecológica (CNAPE), como un ente supra ministerial, una instancia estratégica de decisión, articulación, coordinación, gestión y participación para apoyar y gestionar en el establecimiento de planes, programas y proyectos, promover lineamientos de políticas, consolidar el proceso de desarrollo del sector agropecuario y de recursos forestales no maderables ecológicos, además de modificar su composición para dar una mayor participación a las organizaciones sociales tanto de tierras altas como de tierras bajas, que son quienes practican y promueven este tipo de producción en el país.

 

Se espera que con esta ley modificada, la producción agroecológica en Bolivia, entendiendo lo ecológico, orgánico y biológico como términos sinónimos, se impulse y promueva de manera estratégica desde todas las Entidades Territoriales Autónomas a favor de la seguridad con soberanía alimentaria. Pese a que el deseo y necesidad de cambiar la producción convencional a una agroecológica data ya desde hace más de 10 años, los esfuerzos y acciones no han tenido el efecto deseado, y una de las mayores dificultades se puede deber a la escasa inversión en la producción de insumos orgánicos, entre ellos el abono, necesario para enriquecer el suelo y mejorar y aumentar la producción.   

 

Y acá viene la ironía, hace algunas semanas, el gobierno inauguró la Planta Petroquímica de Amoniaco y Urea de Bulo Bulo, en Cochabamba, a cargo del Ministerio de Hidrocarburos, como una forma de consolidar la industrialización de los recursos naturales, en este caso el gas, con un costo de $us 953 millones. Dicha planta producirá por día 1.200 toneladas métricas de amoniaco y 2.100 toneladas métricas de urea granulada.

 

Obviamente, estos fertilizantes responden a la necesidad de la producción de mediana y gran escala en el país, mientras que los pequeños productores  que pretenden impulsar la producción agroecológica, por los principios mismos de su tipo de producción, quedarán fuera de este “beneficio”.

 

¿Cómo es que si en la Ley del 2006 ya se declaraba la producción ecológica de necesidad e interés público por los muchos beneficios que genera, hasta el momento no se ha comenzado con la producción de bio insumos que apoyen este tipo de producción? ¿Por qué no podemos pensar en invertir parte de los recursos productivos también en una planta de producción de fertilizantes naturales o bio insumos? Este tema también debería ser parte del Plan de Desarrollo del gobierno, para que este tipo de producción, que alimenta a gran parte de la población pueda incrementar sus rendimientos, mejorar su productividad y llegar a más pobladores.

 

En ocasión del VII Encuentro Latinoamericano y del Caribe de Agricultura Ecológica y Orgánica (ELAEO) que se realizó el pasado mes de mayo en Rurrenabaque, Beni, Hugo Bosque, Asesor del MDRyT expresó que el excesivo uso de agroquímicos, fundamentalmente fertilizantes y pesticidas, está dañando el suelo y contaminando las aguas y el aire y que la sobreexplotación de los recursos naturales, la deforestación, la degradación y a la desertificación de los suelos, la contaminación del agua y el aire y la utilización de agroquímicos están incrementando los efectos del cambio climático.

 

Frente a este panorama de alta degradación ambiental que vive la región y el país, la producción agroecológica proveniente de la agricultura campesino indígena es la alternativa sostenible que debía estar presente en todos los Planes de Desarrollo Territorial Integral, para conseguir el objetivo de tener una Bolivia ecológica que hasta el año 2020 aumente la producción ecológica certificada de 1,5 a 10% como se ha planteado en el PDES.

(*) Coraly Salazar es responsable de la Unidad de Acción Política de CIPCA.

Fuente: 

Foto: Archivo CENDA

Actualización: JR

El 28 de Septiembre 2017 en la ciudad de Cochabamba se realizará una Mesa Redonda en el que se compartirá experiencias sobre la producción agroecológica, la producción de las semillas nativas, sistemas productivos, experiencias sobre de cómo enfrentar el mercado tradicional. En este evento participaran organizaciones de los pueblos indígenas originario campesinas de tierras altas y tierras bajas que desarrollan en sus comunidades dichas experiencias.


 Por otro, estarán presentes técnicos entendidos en la materia, socializando temas como: Contexto de la situación actual de la Agroecología en Bolivia y a nivel mundial (PROBIOMA), Análisis de la normativa de semillas y avances sobre la defensa de los recursos genéticos en tierras altas (CENDA), Emprendimientos productivos comunitarios (Centro de Culturas Originarias Kawsay), Experiencias sobre el desarrollo de relaciones Productores – consumidores (Agrecol Andes).

En el evento estarán instituciones invitadas como ANAPA, Jaraña, CIPCA, Agrecol, Kawsay, CAOI, Alternativa, Agruco, Solidagro, Plataforma de Cambio Climático, NUNA, PIA-ACC.

invitación WEB

 Los meses de agosto y septiembre es la época de la preparación de abonos para la siembra de papa. Con el apoyo de CENDA, en las comunidades de Ch’illka Grande, Ch’illka Chico (municipio de Tapacarí), Cóndor Huta y comunidades de la subcentral Chillavi (Municipio de Cocapata) se inician talleres sobre prácticas agroecológicas donde participan todas las familias de las organizaciones mencionadas.


PREPARACIÓN DE ABONOS ORGÁNICOS EN LAS COMUNIDADES DE TAPACARÍ Y NORTE DE AYOPAYA

Además, con familias líderes se preparó el abono bocashi, que se usa para mejorar la fertilidad de sus suelos, y el abono foliar, que servirá para el desarrollo de los cultivos. 

Preparación del abono bocashi

2 preparando abono bocashi

Elaboración de abono bocashi familiar

3 abono bocashi

Elaboración de abono bocashi en la comunidad de Chillavi

Los insumos utilizados para el abono bocashi son en su mayoría de procedencia local. Se utiliza tierra cultivable, abono de oveja, vacas o llamas, rastrojo o paja, un poco de leche de oveja, ceniza o carbón y se incorpora un sobrecito de levadura y harina de cualquier cereal como trigo o maíz. Se obtiene un abono de buena calidad con gran cantidad de microorganismos benéficos para el desarrollo de los cultivos.

Es importante la participación de todos los miembros de la familia en todas las actividades productivas, ya que esto garantiza la transmisión de conocimientos y sabiduría a los niños y jóvenes.

Preparación del abono foliar

5 preparando foliar

4 preparacion de Biol o foliar

En la próxima nota se detallará la forma de elaborar el abono foliar (biofertilizante), los requerimientos, modo de preparación y uso.

Texto: Vladimir Rojas, Angélica Machaca – SSA CENDA

Fotos: Álvaro Copa - UNSXX

Chillavi busca la sostenibilidad de su producción pasando de una dependencia de la papa comercial a una búsqueda de preservar las especies nativas a través de un registro comunitario de semillas de papa. Parte de este proceso es el cambio de abono, única forma de asegurarse que las distintas variedades crezcan, se fortalezcan y sean productivas.


Entre el 15 y 16 de agosto, en una reunión en la subcentral campesina de Chillavi, varias familias de comunarios decidieron volver a usar abonos tradicionales y alternativos.

Chillavi, pequeña subcentral que se encuentra en las montañas, en Ayopaya, se sostiene con el cultivo de la papa. Producen principalmente waych’a, una de las variedades con más acogida en el mercado nacional, que es llevada al mercado casi en su totalidad. También producen otras variedades de papa nativa, de hasta 60 tipos distintos, para el consumo local e intercambio.

Estas papas nativas, diversas y ricas, fueron desplazadas por las semillas certificadas ofrecidas por varias instituciones, nacionales y transnacionales, que se ocupan de hacer controles de calidad con miras al mercado. El problema está ahí: se mira al mercado, no a otras opciones, a otras necesidades o tradiciones. Esta mirada enfocada en el mercado está produciendo una serie de desajustes que tienen un gran impacto, sobre todo en la soberanía alimentaria de las comunidades pero también en la calidad de vida y en la alimentación de los habitantes.

Uno de los desajustes viene asociado con los agroquímicos necesarios para la producción de waych’a. Para aumentar la productividad de semillas certificadas, para lograr la certificación de la producción y poder comercializarla, se necesita usar agroquímicos que agotan los suelos y que no permiten el crecimiento de las variedades wayk’us, ajawiris o luk’is, que son las más consumidas por los comunarios, además de las variedades usadas para la producción de chuño.

Subcentral de ChillaviChillavi busca la sostenibilidad de su producción pasando de una dependencia de la papa comercial a una búsqueda de preservar las especies nativas a través de un registro comunitario de semillas de papa. Parte de este proceso es el cambio de abono, única forma de asegurarse que las distintas variedades crezcan, se fortalezcan y sean productivas.

Chillavi no es la única subcentral que está en este camino. Varias comunidades y localidades están iniciando este registro, además de hacer experimentos productivos con abonos orgánicos, recuperando conocimientos reproductivos y productivos que permitan la diversificación de producción y el fortalecimiento de las redes de intercambio.

Se calcula que hay 2000 variedades de papa y tubérculos nativos. Solo 33 variedades tienen certificación para su comercialización. Si queremos lograr la autonomía local, la soberanía alimentaria y la preservación de especies fundamentales para las comunidades, si queremos pasar de una dependencia total del mercado a una autonomía sostenible, tenemos 2000 razones para dejar de usar agroquímicos y buscar nuevas formas de enriquecer nuestra tierra. 

Durante el siglo XX y lo que llevamos del siglo XXI ha habido esfuerzos por imponer las semillas comerciales —las procedentes de las empresas y cada vez más desde las transnacionales— y por dificultar y reemplazar las semillas campesinas. Ahora el objetivo es prohibir las semillas campesinas, guardando algunas en los bancos de germoplasma pero en los hechos prohibir el uso de las semillas campesinas o hacerlo imposible.


El ataque al manejo y uso de las semillas en manos de los pueblos, no solo se da en Bolivia sino en otros países del mundo, a través de normas que intentan monopolizar este recurso.

La Revista "Biodiversidad Sustento y Culturas" Nº 93, dedicó la totalidad sus páginas al debate sobre las semillas, resultado de un Seminario titulado “Semillas: ¿bien común o propiedad corporativa?”, realizado en Coyoacán, México. El evento reunió a organizaciones, redes, comunidades y movimientos sociales de Brasil, Uruguay, Paraguay, Argentina, Chile, Ecuador, Colombia, Costa Rica, Honduras, Guatemala y México.

En Cochabamba, Bolivia, el Centro de Comunicación y Desarrollo Andino (CENDA) desde hace más de cinco años, junto a las familias campesinas de Chillavi-Ayopaya,  Vacas-Arani, Ch'illka-Tapacarí, impulsa el debate de la normativa sobre las semillas que está vigente en el país, analizando de manera conjunta sobre el uso, manejo y propiedad de las semillas como propiedad de los pueblos, para garantizar la soberanía alimentaria, frente a la tendencia privatizadora de las grandes corporaciones transnacionales.

Por la importancia de seguir informándonos de esta problemática, compartimos con ustedes el presente artículo, que en su parte central analiza:

“Semillas: ¿bien común o propiedad corporativa?”.

Camila Montecinos (GRAIN) | 08 August 2017 | Biodiversidad 93 / 2017-3

Éste es un proceso que comenzó en el siglo XX, que se reforzó con la Revolución Verde —cuyo mayor intento era imponer semillas procedentes de laboratorios y empresas— y hoy se agudiza, en especial mediante varias normas legales, distintas leyes relacionadas y su gran presencia en los tratados de libre comercio.

Un primer ejemplo contundente de leyes que intentan imponer las semillas comerciales y prohibir las semillas campesinas, o al menos desplazarlas, son las “leyes de derechos de obtentor”, de 1961, que hoy conocemos como leyes UPOV. Esas leyes dan sustento a un convenio internacional que al principio prácticamente ningún país suscribió, pero que hoy, por la presión, ha logrado involucrar a gran parte de los países del mundo. Tiene tres versiones, y es interesante ver las tres, porque demuestran que, la imposición de las semillas empresariales, la prohibición de las semillas campesinas, no tienen límite: van siempre pidiendo más y más y en el futuro van a pedir más.

En su versión de 1961, las leyes UPOV lo único que prohibían era usar el nombre de una variedad. Si una empresa sacaba una variedad de trigo y la llamaba “Margarita”, nadie más podía utilizar el nombre “trigo Margarita”. La versión 1978 ya prohibía la comercialización. Solamente podía vender el “trigo Margarita” la empresa que había creado (por decirle así) la variedad “Margarita”. Y hoy con UPOV-91, que es la versión de estas leyes que se trata de imponer, lo que se prohíbe es la reproducción de la semilla.

Es decir, van avanzando cada vez más pero no se quedan ahí. UPOV-91 no sólo intenta prohibir la reproducción de la semilla, sino que transforma las leyes de semillas de un ámbito civil (en que a lo máximo te podían aplicar una multa), al ámbito penal (en que la gente que no respeta esa ley puede ir a parar a la cárcel).

Hoy la amenaza de cárcel está presente en muchas de estas nuevas leyes. No son periodos cortos de cárcel; hay países que ya prescriben hasta 10 años de cárcel por reproducir semillas de las empresas.

UPOV-91 incluye tres elementos que son sumamente graves. La confiscación de la semilla y de los cultivos por simple sospecha, porque además éstas son leyes en función de intereses privados, pero quien hace de policía sigue siendo el Estado. Éste protege los derechos de las corporaciones y hay confiscación de semilla y de cultivos por sospecha. Basta que un funcionario diga que una semilla “parece” que es la semilla de una empresa para confiscarla, sea un cultivo o la semilla —y por lo tanto no se puede reproducir.

Existe también el allanamiento por sospecha. Si un funcionario busca semillas ilegales puede allanar bodegas, casas, automóviles, lo que sea. Y existe también el poder del Estado y la policía de destruir los cultivos, de destruir las semillas y de destruir las herramientas de trabajo, incluidos tractores, palas, azadones. Esas tres cosas ya están en UPOV-91.

Lo otro que está ocurriendo (y es importante estar al tanto) es que hay otra serie de leyes complementarias que en apariencia no tienen nada que ver con la privatización de las semillas y que tienen nombres muy diversos; son “leyes de semillas”, “leyes de comercialización”, “leyes de certificación”, “leyes de producción”, “leyes de garantía de la calidad”. Han sido muy imaginativos al ponerle títulos, pero las leyes siguen siendo las mismas.

Esto lo promueve hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) mediante diversas leyes nacionales, porque dice que ésta es la forma de garantizar la calidad de las semillas. De hecho alguna de las últimas versiones se llama “ley de calidad de semillas”.

Qué hacen estas leyes. Primero implican que no cualquiera puede ser reproductor de semillas. Los campesinos del mundo han estado reproduciendo, intercambiando, incluso vendiendo semillas toda su historia, y hoy día tales leyes intentan establecer que no cualquiera puede ser reproductor de semilla; por tanto se crean los registros de reproductores de semillas.

Además de exigir un registro, estas leyes hacen que la producción de semillas sea engorrosa, difícil, dependiente y muy cara. Incluso si los campesinos se pudieran registrar en masa para ser reproductores de semilla no podrían hacerlo porque se les exige tener un agrónomo, tener bodega para inventario, tener cámaras de frío, tener un registro de libros sumamente complejos. Entonces bloquean la producción campesina con sólo hacerla sumamente complicada y cara.

Lo otro que hacen estas leyes de semillas es imponer criterios de calidad que no tienen nada que ver con la semilla campesina. De hecho, con esos criterios destruyen la calidad de la semilla campesina. Por ejemplo, exigen que la semilla sea homogénea, cuando la fortaleza y la riqueza de la semilla campesina es justamente que es diversa, que dentro de una misma variedad haya una variación y una diversidad muy importantes.

También imponen la llamada trazabilidad. Esto significa que se puede controlar, hasta el último paso, el más chiquito, el más pequeño, el más mínimo de un proceso productivo y decir: “así se hizo”.

Básicamente lo que se hace es exigir una serie de informaciones de parte de los productores de semilla para que el Estado pueda controlar que no están violando las leyes de propiedad intelectual. Los campesinos tienen que demostrar dónde compraron, a quién le compraron, a quién le vendieron, cuándo le vendieron, qué productos utilizaron, y de nuevo dónde los compraron. Y exigen que cada factura de cada cosa que se haya comprado quede registrada y archivada —y esta documentación se puede exigir en cualquier momento. En la práctica eso significa que la gente se ve obligada a comprar cada vez más cosas y no tiene ninguna posibilidad de violar todas estas reglas porque se tiene que autodelatar mediante la documentación.

Otro elemento muy presente y que pasa desapercibido porque lo normal es que esté en un lenguaje muy oscuro, es que prohíbe el intercambio e incluso prohíbe el regalo, algo que se ha estado haciendo desde que la historia es historia: intercambiar y regalarse semillas. El regalar semillas es uno de los regalos más honrosos que existe en las tradiciones de los pueblos del mundo. Eso queda prohibido.

Chile tiene esta ley desde hace muchos años y algunos funcionarios han decidido no aplicarla, pero en intercambios que han hecho las organizaciones campesinas, ha llegado la autoridad y ha confiscado las semillas porque no se puede ni siquiera regalar. Regalar semilla pasa a ser hacer un delito y acordémonos que algunas de estas infracciones pueden ser penadas con la cárcel.

Hay otra serie de normas agrícolas que tampoco parecen estar relacionadas con las semillas campesinas, pero que sí tienen un impacto muy fuerte. Son las llamadas “buenas prácticas agrícolas”, que le pegan en el corazón a todos los sistemas de semillas campesinas.

Además, tenemos los tratados de libre comercio. No creamos que los tratados de libre comercio van a terminar. Lo que propone Trump es exactamente lo que pasó después del ALCA. Logramos parar el ALCA por la movilización social continental, ¿pero qué vino después del ALCA?, una epidemia de tratados bilaterales, y hoy casi todos los países de América Latina estamos metidos en lo que habría sido el ALCA. No lo lograron meter multilateral, lo metieron bilateralmente.

Y por qué quiere Trump proceder bilateralmente. Porque busca concesiones unilaterales, que nuestros países entreguen más aún y que Estados Unidos no tenga que entregar más; que incluso pueda retraer algunos de sus compromisos.

En los tratados de libre comercio, las semillas son un punto central. El piso de estos tratados de libre comercio es que UPOV-91 esté en la legislación nacional (las penas de cárcel y todas las otras que ya mencioné: la confiscación, el allanamiento por sospecha, etcétera). Además imponen varios elementos más con los tratados de propiedad intelectual o las normas de propiedad intelectual incluidas en los tratados de libre comercio.

Un elemento es que los allanamientos y las confiscaciones se puedan hacer sin orden del juez. Que puedan hacerse solamente por iniciativa de determinados funcionarios públicos; no necesita estar la policía, ni tener la orden de un juez, pero sí puede tener presencia de la policía, incluso en algunos casos —como pasó en Colombia— puede contar con el apoyo de la fuerza militar.

Otro elemento que se revierte es el peso de la prueba. Qué significa eso. Se supone que por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tenemos derecho a ser considerados inocentes hasta que quien nos acuse pruebe que somos culpables. Aquí es a la inversa. En el caso específico de semillas, cuando alguien es acusado de transgredir la ley, el acusado o acusada tiene que comprobar su inocencia, y si no la prueba, pasa a ser culpable.

Para agravar eso, hay dos elementos más. Uno, que se hacen posibles los juicios en ausencia. Alguien puede ser juzgado sin que siquiera se le notifique que está siendo juzgado. Se le va a notificar solamente la sentencia: esto con base en entelequias legales. Otro elemento significativo es que se incorporan dos obligaciones: la obligación de autodelatarse, o sea el derecho a guardar silencio se pierde, y ojo, no se pierde el derecho a guardar silencio cuando uno ya fue declarado culpable, sino cuando uno es presunto culpable aunque uno debería ser siempre presunto inocente. En estas nuevas leyes el juez puede obligar al presunto culpable a entregar evidencia contra sí mismo. O sea que existe la obligación de autoinculparse. También existe la obligación de delatar a cualquier otro que haya ayudado en el delito, y recordemos que el delito es trabajar con semillas, como se ha hecho a lo largo de la historia.

Todos esos elementos están siendo incorporados a los tratados de libre comercio y, a propósito, cuando Trump dice “yo ya no quiero el TPP, quiero acuerdos bilaterales”, son estas cláusulas en las que busca poner mayor énfasis. Hay otras más sobre propiedad intelectual que son un horror, pero éstas son las que afectan especialmente el trabajo con semillas.

Éstos son los nuevos cercos. Ante tal horror quisiera poner tres elementos de confianza en que podemos seguir adelante y triunfar. El primero es que creo que estos tratados de libre comercio se pueden parar; creo que estamos en mucha mejor condición de parar esta ola de la que teníamos de parar las olas anteriores. Lo otro es no olvidar que hasta ahora hemos logrado parar las leyes UPOV y este tipo de leyes. No en todas partes, pero hemos logrado pararlas en muchas partes.

Y el tercer elemento que hay que considerar es que todos estos cercos, estos grilletes cada vez más crueles, increíbles, desvergonzados, se buscan porque hasta el momento los campesinos y campesinas del mundo han logrado seguir adelante con sus semillas. Intentan someternos porque en realidad las semillas campesinas siguen vivas, circulando y sembrándose. Tenemos la capacidad de evadir la opresión de estos grilletes.

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Fuente: https://www.grain.org/article/entries/5769-intentan-someternos-porque-las-semillas-campesinas-siguen-vivas

Para revalorizar la producción ancestral, promover la cultura de la alimentación sana, natural, agroecológica, libre de agroquímicos y transgénicos, y conservar la biodiversidad como forma de resiliencia frente al cambio climático, la Subcentral Chillavi del Municipio de Cocapata, Provincia Ayopaya, departamento de Cochabamba, realizó la Feria de la trucha, la producción y la biodiversidad (27 de julio). Un encuentro de productores donde hubo la exposición de productos agrícolas, ganaderos, plantas medicinales, comida propia y música originaria, también participaron productores agroecológicos.


 Los comunarios de la Subcentral Chillavi, constituida por las comunidades de: P’alta Cueva, Chillavi y Bajo Chillavi, desarrollaron esta iniciativa con el propósito de promover el trueque o intercambio de productos, semillas y sus derivados, con productos de otras regiones, fortaleciendo la economía recíproca, la producción agroecológica, los emprendimientos artesanales, y por ende la seguridad y soberanía alimentaria.

La Feria de la biodiversidad de la Subcentral Chillavi, cumplió su objetivo, ya que fue un espacio importante para revalorizar los saberes ancestrales y conocimientos campesinos. La organización muy motivada resolvió realizar esta actividad cada año.

ARTESANÍAS

Artesanas expone lanas

artesania qaytus chulus

PRODUCCIÓN

Chillavi torre papas

Expone Felicidad papas

exponen familias

feria con productos todo

Papas en costalas exponen

Papas preparando

Papas variedades diferentes

papas y ocas

PLANTAS MEDICINALES

Plantas mecicinales

plantas medicinales señora

Plantas medicinales cerca

MÚSICA

Músicos de chilavi

Músicos chillavi instrumentos

COMIDA

Chicharron de llama

PREMIOS

Premios palas

Premiados picotas

CENDA PRESENTE EN LA FERIA

Expone CENDA

Para la realización de la Feria en la Subcentral Chillavi, Ayopaya, apoyaron: El Gobierno Autónomo Municipal de Cocapata, la UMSS - PIA-ACC y el Centro de Comunicación y Desarrollo Andino (CENDA)

Equipo CENDA - 2017

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