Acompañando las estrategias propias de manejo, control del territorio y los recursos naturales

Opinión

  • Rafael Puente

10 de abril de 2015. Pese a que la "cumbre alimentaria" que viene programando la CSUTCB se sigue postergando, es urgente que todos los sectores sociales nos pongamos a pensar lo que está en juego y, más aún, cuando nuestro Gobierno —uno de cuyos pilares fundamentales es la CSUTCB (Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia)— viene haciendo negociaciones cada vez más peligrosas con la CAO (Cámara Agropecuaria del Oriente) que, a su vez, está en posiciones incompatibles con las de la CSUTCB, al menos en lo que hace al tema alimentario. Por tanto —concretamente en este caso— no nos vengan con que hay que superar enfrentamientos y buscar consensos, por la sencilla razón de que las diferencias son irreductibles. Veamos.

El punto de partida se encuentra en el programa de gobierno del MAS del año 2005, el primero en la historia del país que planteó la consiga de soberanía alimentaria, que es mucho más que seguridad alimentaria.

La diferencia fundamental es que la seguridad alimentaria depende de la disponibilidad mundial de alimentos (más la capacidad adquisitiva de un determinado Estado).

En estos momentos se puede decir que Bolivia tiene plena seguridad alimentaria (quien tiene el dinero necesario puede comprar todos los alimentos que quiera), pero también se tiene que pensar que esa seguridad se puede perforar en cualquier momento.

¿Quién nos garantiza que el mercado mundial de trigo no volverá a momentos críticos y que pueda llegar un día en que, incluso Argentina, cierre la exportación de trigo? Esto por poner sólo un ejemplo (pero uno de mucha importancia para este país consumidor cotidiano de pan de trigo).

Por tanto, era totalmente adecuada la consigna del MAS en 2005, ya que la soberanía alimentaria consiste en la producción interna de alimentos suficientes para la vida humana, al margen de lo que pueda ocurrir con el mercado mundial.

Y tenemos un país capaz de producir todos los alimentos que pudiera necesitar su población, lo que falta es la planificación de la producción para que así ocurra. Y desgraciadamente eso es lo que no ocurre.

Es sabido que cada año importamos un porcentaje mayor de los alimentos que producimos, y eso por falta de planificación y por falta de incentivos. A estas alturas, nuestros productores campesinos siguen trabajando a pérdida —las ganancias son para los intermediarios y transportistas— y sin garantías de mercado, en muchos casos sin agua de riego y sin posibilidades de transporte.

Además, los procesos de urbanización se han acelerado (en parte porque ya ningún joven quiere ser campesino, en parte porque el negocio impune de los loteadores sigue inflando la burbuja inmobiliaria) y el precio de las tierras agrícolas se vuelve incompatible con la producción.

Por su parte, el Ministerio de Desarrollo Rural se ha dedicado a cualquier cosa, menos a resolver la problemática de los productores rurales; mientras tanto sigue vigente la "libre importación" (pese a la anulación formal del 21060) y nuestros mercados y supermercados siguen llenos de alimentos que nosotros producimos (o podemos producir) sin pagar por eso impuestos adicionales...

Por todo eso, la CSUTCB viene protestando por el incumplimiento total de la llamada Ley de la Revolución Productiva, por eso está queriendo convocar a la mencionada cumbre, porque está convencida de que el mayor atraso del país es el de la soberanía alimentaria.

Y, mientras tanto, la CAO lo que quiere es "ampliar la frontera agrícola" (léase destruir lo que nos queda de masa forestal) para sembrar productos de exportación. Les importa un pito la soberanía alimentaria del país y quiere seguir obteniendo licencias para el uso de productos transgénicos; —les importa otro pito la salud de la población—, por eso está encantada de poder negociar con el Gobierno.

O sea que son visiones incompatibles, pero son visiones en las que se juega el destino y la vida de toda la población; por tanto, no podemos quedarnos como espectadores, sino que tenemos que tomar partido y exigirle a nuestro Gobierno que lo tome: ¡Con la CSUTCB o con la CAO!

• Es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.

Visto 1100 veces Modificado por última vez en Martes, 14 Abril 2015 15:42
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